Para esta farmacéutica esteta de Porto Alegre (RS), quedarse en un laboratorio sin ver los resultados de las pacientes no es tan gratificante como estar totalmente en contacto con ellas. En la búsqueda de ese contacto más cercano, optó por hacer un Posgrado en Estética.
“Es mucho mejor que nuestro paciente nos diga que le gustó el procedimiento o el tratamiento, a que lo veamos, muy rara vez, ir a la farmacia a dar ese tipo de comentario. Ese contacto personal hace mucha diferencia porque muestra los resultados”.
La historia de éxito de hoy es la de Priscila Costa do Amaral. Y es curiosa porque la farmacéutica esteta ya sabía desde muy temprano que trabajaría en el área de la salud. Solo que no imaginaba que podría profesionalizarse en la estética.
La elección de Farmacia fue natural
Priscila cuenta que eligió Farmacia porque tuvo contacto con esta área desde temprano. Sus primos son farmacéuticos; uno trabaja en la industria y el otro en el área de análisis clínicos. Además, su abuelo era visitador médico de farmacia y su madre es nutricionista.
“Como había mucha gente de la familia en el área de la salud, sabía que tendría un buen campo de trabajo. Y eso fue algo que me incentivó a estudiar Farmacia. Además, siempre me gustó mucho la química”.
La farmacéutica esteta dice que se graduó en la PUC (Pontificia Universidad Católica) de Porto Alegre, en Rio Grande do Sul. Y durante las pasantías pudo probar varias áreas: laboratorios, análisis clínicos, farmacia hospitalaria, industria, etc.
“Al principio, tuve la intención de hacer análisis clínicos porque la experiencia que veía en la profesión de mi primo me llamaba más la atención que la de mi prima, que era de la industria”.
Así, tras concluir la carrera de Farmacia, consiguió un empleo en una Farmacia Magistral. Y fue en ese momento que empezó a conocer más la opción de trabajar en el futuro con estética.
El mercado de la estética se volvió una opción
Su trayectoria profesional después de la carrera se desarrolló toda en la Farmacia Magistral. Llegó a trabajar en la parte de droguería, donde tenía un poco más de contacto con los clientes. Pero luego pasó al laboratorio, a la creación de cosméticos.
“Así empecé a ver más la parte de cosméticos y salud estética. Eso fue lo que más me atrajo hacia esta área. Luego, el interés por los procedimientos estéticos, como la armonización y los rellenos. Esa parte se volvió aún más atractiva para mí”.
Y fue en ese momento que la farmacéutica esteta decidió hacer una especialización en estética. Porque, a diferencia del trabajo actual, donde está dentro de un laboratorio creando fórmulas, Priscila empezó a ver la oportunidad de atender a las pacientes de manera más directa y efectiva.
“Aunque logremos desarrollar una cosa u otra, termina siendo una rutina que es siempre igual. Por eso, el día a día termina volviéndose cansador. Y como me gusta mucho la parte estética, quiero enfocarme en hacer las cosas a partir de la opción de elegir”.
La falta de contacto con el paciente fue decisiva
Para esta decisión, que lleva al cambio del trabajo en un laboratorio hacia la estética, Priscila dice que el contacto humano con la paciente tuvo mucho peso.
“Cuando trabajaba en la parte de droguería, lograba tener un mayor contacto con la paciente. Ahora que estoy muy enfocada en el laboratorio, tengo contacto solo con el equipo y los pasantes. Entonces, es con ellos con quienes logro interactuar y tener respuesta directa”.
Cuenta que ese contacto personal hace mucha diferencia porque muestra resultados. A partir de él se puede saber qué está funcionando. Para la farmacéutica esteta, es muy gratificante tener contacto con la paciente al promover bienestar estético, físico y mental.
Por eso, tomó la decisión y ya está asistiendo a las clases de Vivencia Clínica en el Posgrado. Sabe cuál es el objetivo: “trabajar en el turno que quiera, las veces que prefiera y, sobre todo, poder ver los resultados en los pacientes”.
Las clases del Posgrado en Estética
El Posgrado en Farmacia Estética que Priscila está cursando permite una mayor flexibilidad en los estudios. Primero, por tener clases híbridas, donde una parte es online y la otra puede agendarse con anticipación. Se sorprendió con el curso. Mira los destacados.
Ozonoterapia
“Antes del Posgrado, rara vez oía hablar de la ozonoterapia. La veía más en estudios científicos porque en la universidad teníamos que investigar mucho. Pero la parte de vivencia solo la hice en el Posgrado. Después, empecé a ver los beneficios del ozono en internet”.
Beneficios
“Por los estudios publicados se ve que, con todo lo que logre asociar al ozono, voy a poder obtener un mejor resultado porque trae beneficios mucho mayores que un tratamiento aislado, como solo ozonoterapia, solo mesoterapia o solo dermoterapia”.
Procedimientos
“La ozonoterapia trae beneficios dentro de la estética porque nos permite asociarla a cualquier protocolo: facial, capilar, corporal, estético, terapéutico, etc. Y se puede hacer un procedimiento no invasivo, con un protocolo que aporta mucha calidad de vida al paciente”.
Protocolo
“Otro diferencial es el estímulo a la creación de protocolos. No todo paciente va a responder bien a un procedimiento estándar. Por eso, debemos aprender a hacer el protocolo, tanto de equipos como de productos, para atender la necesidad de los pacientes”.
Teoría + Práctica
“Es muy importante saber manejar todo. Y cuando empezamos a estudiar, tenemos un norte. Después viene esa práctica, donde logramos tener las Vivencias, incluso para crear protocolos y poder atender las diversas demandas de nuestro consultorio”.
Pugacode
“En la Clase Práctica de Inyectables, vimos el método de marcaciones del Pugacode. Me gustó sobre todo la parte de Toxina Botulínica. Da mucha seguridad no tener riesgos de complicaciones. Es una metodología muy segura y fácil de aplicar”.
Retorno
“Algo que vi que da mucho retorno en la práctica es el área capilar. Y el ozono asociado a otros procedimientos genera resultados bastante rápidos. Para el paciente, que lo ve suceder, es fantástico. Entonces, en la ozonoterapia vemos que esos retornos suceden”.
¿Vale la pena especializarse en Estética?
Priscila dice que no fue fácil. Desde que optó por hacer el Curso de Posgrado, tuvo que adaptarse a una nueva rutina de estudios que se suma a la rutina de trabajo, que llega a superar las 8 horas diarias. “Es una rutina muy desafiante”.
En los últimos meses, la farmacéutica esteta programó sus clases de Vivencia los fines de semana, pudiendo conciliarlas con las otras actividades. Pero sabe que ese esfuerzo traerá retorno. “Fue un año duro, pero estoy cerca de concluir el posgrado y sé que tendré un retorno gratificante”.
Casos de Éxito>Farmacia EstéticaIrving Malaguti
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.