Fernanda tiene 32 años, es graduada en Biología y también en Medicina Veterinaria. Pero, al contrario de lo que muchos esperarían, nunca encontró verdadera realización en el mundo animal. Desde siempre, su mirada se dirigía a otra área: la estética. Había algo allí que la encantaba — el cuidado, la transformación, la posibilidad de devolver autoestima y bienestar a las personas. Durante mucho tiempo, ese interés quedó solo como una idea lejana, un sueño guardado. Hasta que, en una búsqueda sin grandes pretensiones por internet, encontró Nepuga.
Buscando cursos en el área de la estética, Fernanda se encontró con el innovador modelo del posgrado ofrecido por Nepuga — y fue amor a primera vista.
La flexibilidad de las clases teóricas online, la posibilidad de revisar el contenido cuantas veces quisiera, sumada a las prácticas presenciales con acompañamiento de profesores experimentados, llamó su atención de inmediato. Era exactamente lo que buscaba: una formación completa, accesible y pensada para quien realmente quiere trabajar en el mercado. Así nació una nueva identidad: la bióloga en la estética.
“Empecé con la idea de hacerme los procedimientos a mí misma y terminé enamorándome”
Inicialmente, la idea era hacerse a sí misma los procedimientos estéticos. Como tantas personas que comienzan en esta área, Fernanda buscaba un cuidado personal, una profundización en el tema por interés propio. Pero lo que era solo curiosidad pronto se volvió pasión. “Empecé con la idea de hacerme los procedimientos a mí misma y terminé enamorándome”, cuenta con entusiasmo.
Al comenzar las clases, se sorprendió con la calidad del contenido y la didáctica de los profesores. Las clases online no eran solo teóricas y cansadas; por el contrario, eran muy explicativas, directas y con la gran ventaja de poder verse nuevamente siempre que fuera necesario. Esto trajo más seguridad y tranquilidad para aprender a su propio ritmo, sin miedo de perder ninguna información importante.

Pero fue en las prácticas presenciales donde Fernanda realmente sintió que ocurría la transformación. El ambiente acogedor, el apoyo constante de los profesores y la propuesta de “manos a la obra” hicieron toda la diferencia. “Estoy enamorada de las prácticas. Los profesores no nos dejan con dudas. Si tenemos pereza o miedo, nos empujan hacia adelante”, relata. Esa postura activa de los docentes le dio algo esencial: confianza.
Según Fernanda, el diferencial de Nepuga está justamente ahí: los profesores ven el potencial de cada alumno y no los dejan esconderse. “Ponen mucha atención para que no tengamos miedo de entrar al mercado laboral”, afirma. En lugar de solo transmitir conocimiento, los docentes son verdaderos mentores, que animan y preparan a los alumnos para los desafíos reales de la profesión.
Una metodología que da seguridad
Otro hito importante en la trayectoria de la alumna fue el aprendizaje de PugaCode — una metodología exclusiva que combina conocimiento técnico con estrategias prácticas para la atención, la ejecución de protocolos y la actuación en el mercado estético. Este conocimiento trajo aún más seguridad y claridad sobre cómo actuar en la vida real, fuera del aula.
Hoy, Fernanda ve un nuevo horizonte abriéndose ante ella. La pasión que nació con el deseo de cuidarse a sí misma evolucionó hacia un proyecto de vida. Tiene algunos locales vacíos en Teresópolis e incluso parte de la estructura de una antigua clínica, y ahora ve con claridad la posibilidad de montar su propio espacio estético.
“Estoy muy enamorada. Quiero montar algo para mí”, dice, con un brillo en la mirada que solo tiene quien encontró su propósito. Para ella, el título de bióloga en la estética pasó a tener fuerza, identidad y orgullo.
La transición de la bióloga en la estética
La transición de carrera de Fernanda no fue solo un cambio de profesión. Fue una reconexión con quien realmente es, con sus intereses, con su esencia. La estética trajo no solo un nuevo camino profesional, sino también autonomía, entusiasmo y un nuevo sentido para el futuro. Hoy se presenta al mundo con seguridad: una bióloga en la estética, realizada, capacitada y lista para crecer.
Para quien está pensando en dar este paso, Fernanda no duda en aconsejar: “¡Entren al posgrado! El aula es divertida, de verdad hacemos los procedimientos…”. Y con una sonrisa mezclada con un toque de nostalgia, completa: “Hasta me da tristeza que esté terminando y tener que irme”.
Esa tristeza, sin embargo, no es un final, sino un comienzo. Fernanda sale de Nepuga transformada — no solo como profesional, sino como mujer, emprendedora y protagonista de su propio camino. Su plan de abrir una clínica propia, que antes parecía un sueño lejano, ahora está más cerca que nunca. Y este camino solo es posible porque creyó en su potencial como bióloga en la estética.
Lo que la historia de Fernanda nos enseña es que nunca es tarde para empezar de nuevo. Que lo que parece solo una curiosidad puede, con los estímulos correctos, transformarse en una gran pasión — y, más aún, en una nueva carrera llena de propósito. Nepuga fue el punto de inflexión, el camino seguro y estructurado que necesitaba para convertir su deseo en realidad.
Y ahora, con técnica, coraje y brillo en la mirada, Fernanda está lista para conquistar su espacio en el mundo de la estética. Porque cuando hay pasión, apoyo y conocimiento, el éxito es solo cuestión de tiempo.
Mariana Lucera
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.