Después de terminar la secundaria, para quienes desean seguir estudiando e ingresar a la universidad, es momento de analizar con cautela la carrera que elegirán y lo que estudiarán en los próximos años, ¿verdad? Sí, pero esa no es la realidad de mucha gente, incluida la Dra. Nathany Kelly de Oliveira, que eligió enfermería “sin pensarlo mucho”.
Como sus primas ya seguían ese mismo camino en esa época, Nathany decidió optar por la misma carrera. Sin embargo, apenas terminó la universidad salió al mercado laboral y se llevó un gran impacto con lo que vio.
“Me encontré con profesionales agotados, una carga horaria agotadora y un salario bajo. Y lo peor para mí fue la carga horaria, en la que no lograba encajar ni verme”, revela la Dra. Nathany.
Y la Enfermería Estética era la salida, o mejor dicho, la puerta de entrada a una rutina de trabajo con flexibilidad de horario y más autonomía para la enfermera. Conoce la trayectoria de la Dra. Nathany Kelly, de Belo Horizonte-MG, en este Caso de Éxito.
Enfermería Estética: la percepción de que el enfermero puede más
“De guardia en guardia, veía a profesionales trabajar en dos o tres empleos y era como si eso no encajara en mi vida”, cuenta.
La realidad de las guardias en enfermería es, en cierto modo, aterradora. Los salarios y las rutinas son incompatibles con el verdadero valor del profesional, y además implican renunciar a los fines de semana y feriados.
Fue pensando en eso que Nathany entendió que esa vida no era para ella, y empezó a buscar otras alternativas. Pasó cuatro años trabajando con depilación láser e invirtió en un posgrado en acupuntura. Sin embargo, terminó el posgrado y volvió a la enfermería, donde trabajó en atención primaria.
La enfermera señala que no era malo, que le gustaba el trabajo que hacía, solo que no era exactamente lo que quería para su vida. Y fue en un día de trabajo cuando empezó a investigar sobre la Enfermería Estética y decidió dar el primer paso hacia la libertad y la autonomía profesional.
“Tenía una visión muy limitada, pensaba que no podría hacer mucho, que la enfermería no me lo permitiría. Entonces vi algunos videos, entre ellos uno de la Dra. Ana Carolina Puga, que mostraba cómo el enfermero podía actuar en la Salud Estética, y decidí inscribirme, también sin pensarlo mucho”, recuerda la Dra. Nathany.
Más que una profesión, un propósito de vida
“Cuando empecé las clases, me encantó de inmediato. Era como si me estuviera descubriendo a mí misma y también mi propósito de vida”, destaca.
Nathany explica que cuando inició su posgrado todavía estaban vigentes las restricciones de la pandemia, por lo que no pudo tomar las clases prácticas en ese momento. Su iniciativa fue terminar toda la parte teórica y, cuando se autorizó, realizar las prácticas, como está ocurriendo ahora.
“Estoy simplemente apasionada. Es como si se me hubiera abierto todo un campo, una visión de conjunto de la estética”, cuenta la Dra.
La falta de autonomía era una de las cosas que más molestaban a Nathany cuando era enfermera en hospitales, por eso uno de sus objetivos ahora como Enfermera Esteta es abrir su propio consultorio.
“Con la estética puedo tener independencia financiera, éxito y reconocimiento profesional, estabilidad, además de poder tener mis propios horarios, poder armar mi propia agenda”, afirma.
Y para terminar, la Dra. Nathany deja un consejo para sus colegas enfermeros. “No tienes que quedarte encerrado dentro de un hospital; claro que hay personas a quienes les gusta y quieren dedicarse a eso, pero existen otros caminos, otro mundo, y creo que otras personas pueden encontrarse así como yo me encontré”, concluye.
Casos de Éxito>Enfermería EstéticaJosiele Batista
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.