Gabriela Nascimento es una enfermera experimentada que trabaja en salud desde su graduación, concluida en 2008. Su entrada en el área de la salud no fue por casualidad. Desde muy niña cuenta que siempre se preocupó por cuidar a las personas, y fue influenciada por su prima, una amiga cercana, al iniciar el curso de enfermería. Sin embargo, todavía en ese inicio de la carrera, la enfermera esteta quedó embarazada durante la graduación y, gracias al apoyo familiar, logró alcanzar el objetivo de terminar sus estudios.
Su ingreso a la carrera de enfermería tuvo la influencia de su prima, una amiga cercana, que también cursó la misma carrera. Por estar muy unidas, Gabriela acompañó de cerca la formación de su prima y pudo vivir la experiencia de estudiante de enfermería desde muy temprano.
Para superar los desafíos que la vida le trajo, el apoyo de sus familiares y amigos fue necesario. El embarazo, todavía en el primer año de la carrera de enfermería, casi la hizo desistir, pero cuando se tiene una red de apoyo tan sólida como la que tuvo Gabriela, los obstáculos empiezan a poder superarse.
Ahora, en la enfermería estética, Gabriela tiene nuevos sueños, nuevas oportunidades y el deseo de transformar su carrera y poder brindar a sus hijos una vida con más calidad y momentos de alegría.
Embarazo inesperado – La enfermera esteta quedó embarazada durante la graduación
Nuestra historia de éxito presenta el recorrido de la enfermera Gabriela Nascimento. Gabriela siempre tuvo su atención dirigida a ayudar y cuidar a las personas. Ese interés floreció cuando empezó a acompañar los estudios de su prima, que había iniciado la carrera de enfermería. Al conocer las atribuciones y las clases, se despertó en ella una llama para poder seguir el mismo camino.
Con el deseo manifestado, al llegar a la edad para iniciar su carrera, Gabriela no lo pensó dos veces y decidió estudiar enfermería. En ese momento, nuevos desafíos la esperaban.
Este recorrido universitario no fue fácil para Gabriela. Todavía en el primer año de la carrera quedó embarazada. Para una estudiante, está claro que esperar un hijo al inicio de los estudios puede ser un momento de mucha preocupación; después de todo, ¿cómo lidiar con los estudios y vivir una gestación que en muchos casos requiere atención especial?
Fue en ese momento cuando Gabriela contó con los refuerzos fundamentales para superar cualquier problema y continuar su formación académica. Además del sueño de convertirse en enfermera, su familia estuvo presente a su lado, ayudándola a seguir adelante. Su madre fue uno de los pilares que le dieron fuerzas para persistir en este camino, junto con su tía, otra alianza importante.
Además de la gestación, Gabriela tuvo que superar la dificultad financiera. Como no vivía en la misma ciudad de la universidad, tenía gastos de transporte y alimentación, por lo que necesitó trabajar para cubrirlos. Para aportar a los ingresos, hizo una pasantía en la Alcaldía de su ciudad y dividía su atención entre el trabajo y los estudios.
“Todos los días tomaba el autobús a la universidad, que quedaba en Franca (SP). Eran viajes de noche, lo que ya nos cansaba. Además, quedé embarazada en el primer año de la carrera. Así que fue un desafío más y mi familia, sobre todo mi madre, decía que no debía abandonar la universidad y que debía persistir. Eso fue un estímulo para mí para seguir adelante y lograr concluir el curso”.
Desafíos que estimularon a seguir adelante
Según Gabriela, el embarazo no fue planificado. Ella reconoce que siempre existe la posibilidad de que ocurra, pero no era el momento más apropiado para ello; sin embargo, confiaba en la voluntad de Dios y usó esta situación como impulso para poder terminar la carrera.
No fue fácil para Gabriela. Trabajar durante el día, estudiar de noche y, tras el nacimiento de su hijo, cuidar a un recién nacido fueron batallas que enfrentó y de las que salió aún más fortalecida, con total enfoque en brindar una vida mejor a su hijo.

“No fue un embarazo planificado, por más que sepamos que puede ocurrir, no era el momento adecuado. Pero debemos creer en la voluntad de Dios y fue una bendición, un impulso más para graduarme, para poder darle un futuro. No fue fácil trabajar, estudiar de noche y cuidar a mi hijo, pero logré superar todo eso”.
Después de enfrentar esos desafíos, Gabriela se graduó y se dedicó a la enfermería durante un tiempo, hasta dirigir su carrera hacia la coordinación de la atención primaria y, más tarde, asumir el cargo de Secretaria de Salud del municipio. A pesar de estar en la parte administrativa desde hace más de una década, su interés por la parte más activa de la enfermería, como la atención al público, la llevó a explorar la estética, buscando una nueva dirección profesional.
“Trabajé en enfermería en urgencias. Después, “el agua te va llevando, ¿no?”. Así llegué a la coordinación de atención primaria, donde estuve 12 años, y ahora soy secretaria de mi municipio desde hace más o menos 15 años, pero me gusta la parte práctica y fui conociendo la estética, enamorándome, y elegí que eso es lo que quiero para mi vida”.
“Trabajar con enfermedad en el servicio público es aún más frustrante”
Decidida a volver a la atención directa con el paciente, fue a explorar las oportunidades que la enfermería le ofrecería. En ese momento Gabriela conoció la enfermería estética, con el propósito de traer bienestar a los pacientes y conquistar su propia libertad y autonomía. Tras trabajar en atención primaria por casi 12 años y otros 15 años en el servicio administrativo, se dio cuenta de que era hora de trazar nuevas metas para su carrera. Lidiar con el servicio público no es fácil y estaba agotada de tener que lidiar a diario con una atención orientada a las enfermedades; quiere brindar salud y mejora de la autoestima a sus pacientes. Ella cree que es dentro de la enfermería estética donde sentirá la sensación de reconocimiento de este deseo como lo vienen revelando otros diversos profesionales que migraron a la estética.
La enfermería estética viene a complementar los ingresos y a aliviar su psicológico con procedimientos más alegres y satisfactorios. Quien ya ha necesitado atención en el servicio público sabe lo difícil que es conseguir agendar consultas, realizar exámenes, y estas complicaciones desaniman a los profesionales de la salud, incluida Gabriela.
“Trabajar con enfermedad es muy frustrante y, en el servicio público, es aún peor, porque estamos limitados. Uno quiere hacer algo más, pero el sistema de salud no lo permite. Es cansador y desgastante, no se reconoce, y por el bien de mi salud decidí cambiar”.

La enfermería estética es el cambio de rumbo en su vida
Está ansiosa por comenzar su propia clínica, donde podrá ofrecer un ambiente tranquilo y horarios flexibles, lo que le permitirá pasar más tiempo con sus hijos.
Gabriela es consciente de los desafíos que enfrentará al iniciar su propia clínica, pero encara este nuevo capítulo con entusiasmo y determinación. Ella cree que participar en vivencias prácticas es fundamental para perfeccionar sus habilidades y está ansiosa por sumergirse en esa experiencia. Después de completar su curso, está lista para iniciar una nueva etapa de su vida, buscando cumplir su sueño de brindar salud y bienestar de una manera más humanizada.
“Quiero comenzar una nueva etapa de mi vida, un cambio de rumbo”.
Rafael Alves
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.