Salud y ligereza – una enfermera reencuentra su esencia en la especialidad de estética

Beatriz eligió la Enfermería por el deseo de dedicarse al cuidado, y eligió la especialidad de Estética porque quería unir su vocación a una rutina de trabajo más ligera y gratificante.

Mariana Lucera 4 min de lectura
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Salud y ligereza – una enfermera reencuentra su esencia en la especialidad de estética

Beatriz es enfermera, pero su primer contacto con el área de la belleza llegó mucho antes de trabajar en el hospital. En 2018 empezó a maquillar en el salón de su mamá, entre el olor a cosméticos, conversaciones animadas y espejos llenos de reflejos esperanzados. Fue allí donde algo se despertó dentro de ella: una profunda admiración por la transformación que la estética es capaz de proporcionar.

Aquel universo de pinceles, colores y autoestima la cautivó. Desde entonces supo que quería seguir un camino que uniera el cuidado del otro y la belleza – algo que mantuviera viva la ligereza que sentía allí.

El deseo de cuidar más allá del ambiente hospitalario

Con el tiempo, la especialidad de estética se cruzó en su camino de forma natural. La experiencia como enfermera le daba una base sólida, pero ella sabía que quería más. El ambiente hospitalario, aunque noble, también era pesado. Ver el sufrimiento constante de los pacientes, lidiar con diagnósticos difíciles y estar rodeada de angustia afectaba su emocional.

Quería cuidar, sí – pero también quería ver sonrisas, quería ser parte de historias más ligeras, de renacimientos de la autoestima.

Ese deseo se intensificó cuando se dio cuenta de que no estaba sola en el sueño. Su mejor amiga, con quien siempre compartió confidencias y proyectos, también alimentaba el deseo de migrar a la estética. Juntas decidieron buscar una formación de excelencia y encontraron en Nepuga el espacio ideal para esta nueva etapa. Unieron fuerzas, coraje y objetivos, y se lanzaron a un camino transformador.

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La rutina de Beatriz no es fácil. Trabaja en un régimen hospitalario de 24×72 y, en los intervalos entre guardias, aprovecha cada momento libre para seguir involucrada con la belleza.

Todavía trabaja como maquilladora en un salón de belleza y, cuando le sobra tiempo, hace limpiezas de piel a familiares. Su ritmo es intenso, pero la mueve la pasión. No se permite parar, porque sabe que está construyendo algo más grande.

“Las personas llegan tristes e inseguras, pero salen felices, transformadas”

La transición a la especialidad de estética ha sido, para ella, más que un cambio de carrera – es un reencuentro con su esencia. Cuando habla de las clases prácticas en Nepuga, le brillan los ojos. “Estar en un ambiente con varios especialistas me permite intercambiar experiencias que jamás podría tener sola”, comenta con entusiasmo. Para Beatriz, cada clase es una oportunidad de crecimiento, no solo técnico, sino también humano.

Lo que más le encanta de la estética es el impacto emocional que genera en las personas. Acostumbrada a ver pacientes llegar frágiles y enfermos al hospital, se sorprendió con la diferencia en el ambiente de la estética. “Aquí tratamos el bienestar, lo mental, la belleza. Las personas llegan tristes e inseguras, pero salen felices, transformadas. Y eso es muy gratificante para quien está del otro lado también.”

Estética mucho más allá de la vanidad

Beatriz cree que la estética va mucho más allá de la vanidad. Es, para ella, una extensión del cuidado – una forma de promover la salud emocional y la autoconfianza. Ya lo vive en la práctica, incluso en atenciones simples, como un maquillaje o una limpieza de piel. “Cuando la clienta se mira al espejo y sonríe, sabemos que vamos por el camino correcto”, dice con convicción.

Con su manera decidida y acogedora, Beatriz se convirtió en una defensora entusiasta del área. Siempre que puede, anima a otras personas a conocer el universo de la estética. “Vengan. Aquí el ambiente es diferente, ligero, humano. Es un área que también te da salud, que trae alegría a quien cuida y a quien es cuidado.”

A pesar del ajetreo entre guardias, maquillajes y estudios, no se queja. Al contrario, se siente más viva que nunca. Está recorriendo un camino que tiene sentido para su alma: cuidar de las personas de forma integral, promoviendo no solo la curación, sino también la belleza, la autoestima y el bienestar.

Para el futuro, Beatriz sueña con unir todo lo que aprendió en la enfermería con la especialidad de estética. Quiere ofrecer una atención completa, donde la mirada clínica y el toque estético vayan de la mano. Desea abrir puertas, impactar vidas y seguir evolucionando, siempre con el mismo amor que sintió allá atrás, entre maquillajes y espejos en el salón de su mamá.

Y así, con dedicación, empatía y coraje, Beatriz está redibujando su trayectoria profesional – y transformando también la vida de quienes pasan por sus manos.

Mariana Lucera

Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.

Dra. Fernanda Ribeiro, alumna de Nepuga

Mientras tú lo piensas, hay personas menos preparadas, pero con valor, que ya lo están haciendo.

No esperes el escenario perfecto, porque el escenario perfecto no existe.”

Dra. Fernanda Ribeiro Alumna de Nepuga del Posgrado en Fisioterapia Dermatofuncional
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