Con frecuencia escuchamos que nunca es tarde para empezar o incluso para volver a empezar. Pero, en la práctica, no es tan simple. A continuación, conoce 3 historias de valentía de quienes lograron cambiar de vida después de los 40 años a través de la especialización en estética.
Después de todo, ¿será posible cambiar de vida después de los 40? ¡Verás que sí!
La estudiante de primer año de biomedicina hostigada por su edad
La edad de una persona vinculada al ingreso a una carrera de grado ha cobrado relevancia porque recientemente se volvió viral un video en el que tres jóvenes se burlaron de su compañera universitaria Patrícia Linares, de 44 años. Todas son estudiantes de primer año de Biomedicina en la universidad UNISAGRADO, en Bauru (SP).
En el video, los comentarios sugieren que Patrícia debería estar jubilada y que las personas de más de 40 años ya no pueden estudiar en la universidad. Comentarios que, afortunadamente, no tuvieron adhesión.
Todo lo contrario. La estudiante de Biomedicina recibió el cariño de otros compañeros y de innumerables personas que se solidarizaron con el caso en internet.
La buena noticia que encuentras en este texto es que, mientras pocos se burlan, muchos pueden encontrar inspiración en esta historia.
La realización de un sueño
Patrícia cuenta que cursar una carrera universitaria fue un sueño que no pudo cumplir antes. Hoy, con el apoyo de su familia, la carrera representa un nuevo comienzo en su vida.
De hecho, nunca es tarde para empezar algo nuevo.
La edad no debe ser un impedimento para nada. Es posible cambiar de vida después de los 40 años y trajimos historias que comprueban esta afirmación.
El posgrado para cambiar de vida después de los 40 años
En la historia de Nepuga, muchos profesionales de la salud vieron en la estética una forma de cambiar de vida y no les importa la edad para realizar sus sueños. Conoce 3 relatos que inspiran por tener este enfoque.
1 – Fabíola Tolotti
La Fabíola Tolotti es un ejemplo de quien cambió el rumbo de su propia carrera después de los 40 años. Realizó el posgrado en farmacia estética después de 20 años dedicándose a trabajar en farmacias, donde la remuneración no pasaba del piso salarial.
Al decidir especializarse en estética, la farmacéutica encontró su propósito de vida. Como ella misma cuenta:
“Es algo muy bueno, enriquece mucho y estoy segura de que encontré mi misión de vida. Tengo 43 años. Después de la pandemia decidí encontrar lo que realmente quería hacer. En la estética encontré la respuesta”.
2 – Ezequiel Rodrigues
El segundo ejemplo de perseverancia y determinación es muy especial porque no se trata solo de cambiar de vida después de los 40 años: este ejemplo ocurre después de los 60 años del farmacéutico Ezequiel Rodrigues.
Trabajó en oncología, durante más de 30 años lidiando con el sufrimiento humano, como él mismo dice. Después comenzó a prepararse para la jubilación y tuvo la idea de continuar su vida profesional, pero en otra especialización.
“Uno no se jubila. Porque uno sigue viviendo”. Y, ante esa voluntad de seguir haciendo lo que da sentido a su vida, decidió cursar farmacia estética para dejar de lidiar con el dolor y pasar a trabajar con la salud de los pacientes.
3 – Carla Montalbo Caporeli
Por su parte, la fisioterapeuta Carla Montalbo Caporeli, graduada en el área desde 1999, empezó a pensar en la posibilidad de trabajar en la estética porque aparecían demandas frecuentes de procedimientos en su consultorio.
Al principio, se capacitó para realizar drenaje linfático en pacientes de posoperatorio. Pero lidiar con esos tratamientos hizo que le gustara mucho más la estética. Tanto que decidió especializarse en salud estética.
“Veía a las chicas más jóvenes del grupo, que se pasaban todo el día estudiando, haciendo trabajos y hablando de exámenes. Entonces pensé que iba a renunciar porque no iba a poder seguirles el ritmo. Pero persistí”.
La especialización en estética y los cambios de vida
El posgrado en salud estética es muy buscado por profesionales como Carla, que trabajan en guardias muy desgastantes y no tienen tiempo para sí mismos.
Con el posgrado, Carla puede aumentar sus ingresos y trabajar considerablemente menos, ya que los procedimientos estéticos son muy valorados por el mercado.
Y esto sin contar la naturaleza de este cambio, que permite, a diferencia de los tratamientos que lidian con el dolor y el sufrimiento de los pacientes, trabajar con la autoestima de las personas, lo cual es muy gratificante en la rutina profesional.
Por lo tanto, trabajar con salud estética e integrativa es un camino para el cambio de vida de los profesionales de la salud, como en la historia de Carla.
¿Y recuerdas el comienzo del texto, cuando hablamos de Patrícia, la estudiante que sufrió prejuicios? Pronto, tras su formación, podrá ingresar a la estética, que es una de las áreas que más crecen entre los biomédicos. Sin duda, determinación no le va a faltar.
Blog|NewsLaís Bianquini
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.