A los 27 años, el biomédico Elias lleva consigo no solo el diploma de la graduación, sino también una inquietud común a muchos recién graduados: la búsqueda de un lugar real en el mercado laboral.
Graduado con grandes expectativas y múltiples intereses dentro de la biomedicina —entre ellos, hematología, el área forense y la estética—, descubrió con el tiempo que el camino más prometedor y alineado con su esencia estaba justamente en el área que siempre lo atrajo de forma personal y profesional: de la biomedicina a la estética.
Su primer contacto con Nepuga ocurrió en 2017, durante una conferencia sobre biomedicina estética. El evento fue marcante, no solo por la temática, sino porque el conferencista era un exalumno del propio Nepuga, al igual que otros compañeros de carrera que también habían seguido el mismo camino. Ahí comenzó a perfilarse la decisión de Elias.
Entre tantas instituciones, notó que Nepuga tenía algo más: una historia sólida, reconocimiento en el mercado y, sobre todo, un liderazgo inspirador.
“Ella fue quien inició todo, quien luchó por la clase.”
El factor decisivo fue, sin duda, el nombre detrás de la institución. La trayectoria de la Dra. Ana Carolina Puga, referente nacional en la biomedicina estética y pionera en la lucha por el reconocimiento del área, fue lo que más impactó a Elias. “Ella fue quien inició todo, quien luchó por la clase.
Saber que la institución lleva ese ADN hizo toda la diferencia”, afirma con admiración. Sintió que no solo estaba eligiendo un curso, sino formando parte de un legado.
Desde el inicio de la carrera, Elias ya se dividía entre áreas distintas – hematología, peritaje y estética – pero nunca dejó de lado el cuidado de su propia apariencia. Coqueto, vio en la estética no solo una oportunidad de cuidar a los demás, sino también de aplicar conocimientos que ya valoraba en sí mismo.
La identificación con el área fue natural, y la elección del posgrado en Nepuga, inevitable.

El escenario desalentador para trabajar en Análisis Clínicos
Hoy, aunque no está trabajando directamente en la biomedicina – consecuencia de un mercado de análisis clínicos cada vez más cerrado para recién graduados sin experiencia — Elias trabaja como vendedor. Pero la estética surgió como un cambio de rumbo. “El mercado está muy difícil para quien quiere entrar en análisis clínicos.
La estética fue la alternativa viable, prometedora y que, de hecho, me atrae”, cuenta. Y más que una solución, se convirtió en un verdadero plan de futuro.
Uno de los diferenciales que más valora en Nepuga es el formato híbrido del posgrado. Con clases teóricas online, Elias puede verlas cuando puede, conciliando la rutina de trabajo con los estudios.
“Eso es esencial para quien ya tiene compromisos. Organizo mi tiempo y cumplo con la carga horaria”, explica.
Pero es en las clases prácticas presenciales donde siente el verdadero salto en su formación. Para Elias, son esos momentos los que ofrecen el fundamento necesario para actuar con seguridad. “Las prácticas están siendo muy enriquecedoras.
Los profesores acompañan, explican con claridad y dan todo el apoyo para que nos sintamos listos. Eso me dio confianza de que voy por el camino correcto”, destaca.
“Pasar de la biomedicina a la estética es para quien lo disfruta, se interesa y quiere transformar”
Elias ya traza planes para después del curso. Su interés está orientado a la armonización corporal, con énfasis en procedimientos para glúteos. Cree que esta área tiende a crecer aún más y ofrece un campo vasto para quien quiere emprender y destacarse. Además, refuerza que la estética no es, como muchos imaginan, un área restringida al rostro.
“Es un campo muy amplio. Va de lo facial a lo corporal, pasando por tricología, bioestimuladores y mucho más. Hay espacio para varios perfiles profesionales”, explica.
Según él, lo más importante es tener una identificación real con el área. “La estética es para quien la disfruta, se interesa y quiere transformar. ¿Tiene retorno financiero? Sí. Pero más que eso, exige pasión, curiosidad y ganas de estudiar siempre.” Esta visión madura refleja su compromiso y la claridad con que ve los próximos pasos de su carrera.

La experiencia con Nepuga no es solo una etapa educativa en la vida de Elias. Es la construcción de un nuevo comienzo. Sabe que la estética representa la oportunidad de recomenzar profesionalmente en un área donde pueda, de hecho, crecer, tener independencia y autonomía – algo que, hasta entonces, parecía lejano. Y más que eso: está teniendo acceso a una formación que respeta el tiempo del alumno, ofrece apoyo continuo y prepara de verdad para el mercado.
Para quien todavía está indeciso, Elias es categórico: “Si te interesa, hazlo. El área es rica, llena de posibilidades. Y si es con una institución que tiene historia, que defiende a la clase, como Nepuga, mejor aún. Sales preparado.”
Así, entre clases online, prácticas intensas y nuevos sueños que se van formando, Elias va consolidando una trayectoria con propósito. Y muestra que, con coraje, dirección y el compañero correcto en el camino, es posible transformar las dificultades en oportunidades y construir un futuro brillante en la salud estética.
Mariana Lucera
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.