Cansada de la rutina en la farmacia, encontró en la estética una nueva forma de cuidar a las personas

A los 46 años, Fabiana tiene una trayectoria sólida y llena de experiencias en la rutina de la farmacia. Son más de dos décadas –exactamente 23 años– de dedicación y aprendizaje continuo. Durante ese tiempo, pasó por diversos sectores de la farmacia, desde la atención en droguerías hasta los bastidores más técnicos de la profesión. Su historia […]

Mariana Lucera 4 min de lectura
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Cansada de la rutina en la farmacia, encontró en la estética una nueva forma de cuidar a las personas

A los 46 años, Fabiana lleva consigo una trayectoria sólida y llena de experiencias en la rutina de la farmacia. Son más de dos décadas –exactamente 23 años– de dedicación y aprendizaje continuo. Durante ese tiempo, pasó por diversos sectores de la farmacia, desde la atención en droguerías hasta los bastidores más técnicos de la profesión. Su historia está marcada por una pasión evidente por cuidar a las personas y por mantenerse en constante movimiento profesional.

Cómo es la rutina en la farmacia

Durante muchos años trabajó en droguerías, un ambiente que, aunque muy querido, exigía una dedicación casi total. La rutina intensa, sumada a turnos como el 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso), empezó a pesar. Le gustaba la interacción con los clientes, escuchar sus historias y orientarlos, pero también sentía que algo faltaba.

“Siempre era el paciente que venía a buscar alivio para un dolor, alguien que ya estaba sufriendo”, suele decir. Esa constatación plantó una semilla en su corazón: ¿y si hubiera una forma de seguir cuidando a las personas, pero promoviendo bienestar y autoestima, en lugar de solo tratar enfermedades?

Con ese pensamiento, Fabiana decidió cambiar de rumbo. Las ganas de explorar nuevos horizontes la llevaron al universo de la estética. Hoy trabaja en una distribuidora de medicamentos odontológicos, a medio tiempo, y dedica el resto de su tiempo a esta nueva pasión: la estética facial y corporal.

“Faltaba poner manos a la obra”

No fue una decisión repentina. Todavía durante la pandemia, llegó a cursar un posgrado a distancia en el área, pero la ausencia de práctica la dejó con una sensación de incompletitud. “Faltaba poner manos a la obra”, explica.

Fue entonces que, antes de zambullirse por completo, decidió hacer un curso libre en el área, solo para probar si realmente se identificaba con el segmento. Y la respuesta fue clara: no solo le gustó, sino que se encantó con las posibilidades.

La estética revelaba un mundo nuevo, lleno de matices, técnicas, protocolos y, sobre todo, sonrisas. Un universo donde el paciente no llegaba con dolor, sino en busca de cuidado, de autoestima y de transformación positiva.

Cansada de la rutina en la farmacia, encontró en la estética una nueva forma de cuidar a las personas

Convencida de que había encontrado un nuevo propósito, Fabiana decidió rehacer el posgrado, ahora con foco total en la práctica. Y así fue como comenzó a vivir, de verdad, el día a día de la estética.

Las clases online con profesores disponibles en tiempo real, el intercambio de experiencias con compañeros y, principalmente, la práctica constante han sido fundamentales en su evolución. “Es diferente a todo lo que he vivido”, comenta, con brillo en los ojos.

A lo largo del curso, tuvo contacto con una amplia gama de procedimientos y tecnologías. Descubrió protocolos innovadores, técnicas que hasta entonces desconocía y áreas de actuación dentro de la estética que nunca había imaginado.

Cambiar no es fácil, pero vale la pena

“El sol brilla para todos”, suele decir, refiriéndose al amplio abanico de oportunidades que ofrece este mercado. Para ella, el nicho de la estética es más que prometedor: es acogedor, expansivo y democrático.

Más que una nueva carrera, Fabiana encontró una nueva forma de ejercer su amor por la gente. Siempre la movió ese afecto por el otro, ese deseo de cuidar. Y ahora siente que puede ver los resultados de forma aún más visible, casi inmediata. “Es gratificante ver el brillo en la mirada de los pacientes después de un procedimiento. Es otro tipo de felicidad”, comparte.

Hoy, Fabiana se siente renovada. Está animada con las perspectivas que se abren ante ella. Su deseo es claro: que todo fluya, que su transición de carrera sea exitosa y que pueda atender a sus pacientes con excelencia, promoviendo autoestima, bienestar y confianza.

Sabe que los desafíos existen –después de todo, cambiar de área tras tantos años en una profesión no es algo simple–, pero cree que el esfuerzo vale la pena. Cada día ha sido un descubrimiento y, con cada clase, con cada atención, se siente más segura, más preparada y más conectada con su nueva misión.

Su consejo para quienes están pensando en entrar en este universo y salir de la rutina de la farmacia es directo y sincero: ¡vengan! Hay espacio para todos y el mercado solo tiende a crecer.

La estética, para Fabiana, es más que una tendencia: es una oportunidad de reinvención personal y profesional, una chance de hacer las cosas diferente, de hacerlas mejor y de tocar la vida de las personas de forma ligera, pero profunda.

Y así, con coraje, empatía y una mirada atenta a las posibilidades, Fabiana va trazando un nuevo camino. Un camino de luz, cuidado y belleza: no solo estética, sino humana.

Mariana Lucera

Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.

Dra. Fernanda Ribeiro, alumna de Nepuga

Mientras tú lo piensas, hay personas menos preparadas, pero con valor, que ya lo están haciendo.

No esperes el escenario perfecto, porque el escenario perfecto no existe.”

Dra. Fernanda Ribeiro Alumna de Nepuga del Posgrado en Fisioterapia Dermatofuncional
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