La realización profesional es, sí, uno de los motivos destacados por esta enfermera esteta de Catanduva cuando habla de su propia carrera, pero es un contexto aún más amplio el que envolvió su decisión de dejar la rutina de guardias para dedicarse a la estética.
Wellen Becker trabajó 15 años en enfermería hospitalaria, en asistencia y auditoría en centros de salud y en la UPA (unidad de pronta atención), y ya tenía las ganas de migrar hacia la estética, pero cuenta que le faltaba valentía.
Al fin y al cabo, es un cambio muy grande: salir de la rutina de guardias, que ya le era tan familiar, dedicarse a estudiar un área nueva y, además, tener que combinar todo ese cambio con la maternidad. Ella cuenta que las circunstancias fueron determinantes para reunir la valentía que le faltaba.
La valentía de la enfermera esteta de Catanduva para cambiar de área
En 2021, mientras estaba embarazada de uno de sus hijos, existía la preocupación por el covid-19. En especial, el miedo de volver a trabajar en asistencia en esas condiciones. Ella comenta:
“Me faltaba valentía para cambiar de área, porque hoy trabajo en asistencia, en atención de urgencias, en pronto socorro. Es un cambio bastante radical, ¿no? Dejar de cuidar la enfermedad para cuidar la belleza.”
Así, lo que hasta entonces era una posibilidad de carrera más lejana, Wellen finalmente lo ponderó y decidió: la estética se volvió una oportunidad palpable en su vida. Entonces decidió ingresar al Posgrado de Enfermería Estética.
Combinando maternidad y posgrado
Sin embargo, ya sabía que no sería fácil sostener su decisión; incluso cuenta un poco sobre las experiencias que vivió siendo madre y estudiando los contenidos del posgrado:
“Veía las clases teóricas amamantando a mi bebé e intentando hacerlo dormir para poder prestar atención a las clases. Luego tenía que volver a ver la clase para seguir los detalles que me había perdido… Eso fue bueno, porque me hacía estudiar todo de nuevo.”
Aquí vale recordar lo que hace posible el modelo presencial híbrido. Los contenidos teóricos se estudian de forma remota, con clases sincrónicas y asincrónicas. Al terminar cada módulo teórico es posible agendar las vivencias clínicas. Así, el modelo da la oportunidad de cursar la especialización de acuerdo con la propia rutina y ritmo.
Durante las prácticas en las vivencias clínicas, ella también relata que el apoyo de su familia fue esencial. Con hijos pequeños y la necesidad de desplazarse a otra ciudad para realizar las prácticas, la enfermera esteta de Catanduva llevó a su pareja y a sus hijos a todas las vivencias clínicas.
Sensación de deber cumplido
Dio trabajo, y no poco, pero Wellen está ahora en las últimas etapas del posgrado. Junto con su hermana, ya tiene un espacio para trabajar, el Reinvent Estética.
Sobre este gran logro, sus palabras son: “No fue fácil, pero ahora que está llegando al final, siento esa sensación de deber cumplido, de que salió bien. Ahora es solo invertir en la carrera, en la difusión de nuestro espacio y cosechar los frutos de este esfuerzo.”
Uniendo esfuerzos en busca de un futuro con más tranquilidad
Wellen sigue trabajando en guardias hospitalarias, pero se siente segura para realizar algunos procedimientos en la clínica. Mientras tanto, su hermana, que tiene un curso de esteticista, realiza procedimientos como masaje modelador y relajante, drenaje linfático, limpieza de piel y depilación.
“Además de la cuestión financiera y de la rutina, que es mucho menos pesada en la estética, trabajando en estética también puedo pasar más tiempo con mis hijos, ¿no?”.
Con toda esta dedicación, sin duda la clínica tiene todo para crecer cada día más, posibilitando, además de un excelente retorno financiero y de realización profesional, lo principal para esta enfermera esteta de Catanduva: con una rutina más tranquila, por fin tendrá más tiempo para sus hijos.
Casos de Éxito>Enfermería EstéticaLaís Bianquini
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.