Últimamente, lo que más se escucha de los enfermeros, principalmente de quienes hacen guardias, son quejas sobre los agotadores días de trabajo en los hospitales. Es un hecho que el ambiente hospitalario puede ser tenso y desgastante y, por eso, muchos de estos profesionales quieren una nueva historia en el área de la salud. La enfermera Andressa Soares quiere llevar a la estética la mirada humanizada que tiene en la enfermería y así promover una atención exclusiva e individual, dando al paciente el valor que merece.
Andressa forma parte de la lista de profesionales insatisfechos con su rutina de trabajo. Enfermera que trabaja en el área de neonatología, donde hizo su residencia, dice que la estética siempre le llamó la atención y era un área que tenía interés en conocer.
En este momento de su vida encamina una transición de los hospitales para iniciar su trayectoria en la estética. Con la intención de abrir su propia clínica y conquistar calidad de vida, busca autonomía en el trabajo y más tiempo con su familia. Los detalles de este cambio de vida y los sueños de esta enfermera esteta los conoces a lo largo de este reportaje.
Transitar de la enfermería a la estética en busca de autonomía
Es comprensible el gran número de profesionales de enfermería insatisfechos con el trabajo en hospitales, centros de salud y otras clínicas. Muchos cuentan que la rutina agotadora, con muchas horas de trabajo, viene causando perjuicios tanto a la salud física como a la psicológica.
Es claro que, con tantas quejas, también ocurre la búsqueda de nuevos horizontes y, con eso, estos profesionales de enfermería se están encontrando en la estética. Es el caso de nuestra enfermera entrevistada de hoy, Andressa Soares, residente en Río de Janeiro, que quiere cambiar la cansadora rutina de muchas horas de guardias por la autonomía en su propia clínica de estética.
Desde temprano, su vocación la llevó a la enfermería, una elección que reflejaba su deseo de ayudar y confortar. Comenzó en el área de neonatología, donde se dedicó y completó su residencia. Sin embargo, su interés por la estética comenzó a florecer durante un período de transición en su carrera. Con cinco años de experiencia en enfermería asistencial, encontró gran satisfacción en el intercambio con las personas y en el cuidado directo. Ese mismo cuidado y atención es lo que ahora desea aplicar en la estética, donde ve la oportunidad de elevar la autoestima de sus futuros pacientes.
“Trabajé cinco años en asistencia, me gusta mucho el intercambio con las personas, cuidar, lo que me acerca a la estética, porque voy a cuidar la autoestima de las personas, y a las personas que entren a mi consultorio, espero que salgan más felices de lo que entraron”.
La motivación para hacer la transición hacia la enfermería estética es la necesidad de pasar más tiempo con su familia. Andressa cuenta que con las guardias son pocos los momentos en que puede disfrutar de estar con sus hijos y sueña con la posibilidad de conquistar en la estética el tiempo de calidad que tanto anhela.

“Realmente hice la transición, me voy a la estética, sin conciliar. Quiero tener mi autonomía, mi espacio, mi carga horaria, intercambio directo con el paciente. Eso quiero”.
“Tengo dos hijos, así que una de las razones es lograr conciliar esos horarios para estar más con mi familia, algo que en las guardias no se puede”.
"Cualquier área es competida, enfócate en ti. Ten diferenciales"
Actualmente, Andressa ya tiene la idea de trabajar en otras clínicas, pues comprende la importancia de mantenerse cerca de otros profesionales para adquirir experiencia. Valora la importancia de ese contacto y del ambiente de trabajo y está comprometida a seguir aprendiendo y actualizándose.
Mirando al futuro, Andressa idealiza tener su propio espacio y control sobre su carga horaria. Proyecta que, con su clínica, pueda alcanzar no solo el éxito profesional, sino también impactar positivamente la vida de otras personas y de otros profesionales como mentora.
“Pretendo comenzar en clínicas, pues creo fundamental adquirir esa experiencia, pero mi intención es tener mi espacio. Estoy ganando confianza, porque las vivencias clínicas nos preparan para el mercado laboral. Las clases son dinámicas y eso para mí está siendo mucho mejor, porque solo nos sentimos seguras practicando”.
Al hablar sobre el mercado laboral en Río de Janeiro, Andressa destaca la importancia de concentrarse en su propio crecimiento y deja el consejo a otros profesionales de que se enfoquen más en su desarrollo en lugar de preocuparse por la competencia.
“Cualquier área es competida. Tienes que enfocarte en ti mismo. Tienes que actualizarte, especializarte. La estética se renueva cada año y no se puede quedar estancado en el tiempo, tenemos que tener nuestro diferencial”.
Ve en la estética una oportunidad de retorno financiero más sólido, además de la libertad de gestionar su agenda y ofrecer un cuidado más personalizado a sus pacientes.

Llevar a la estética la mirada humanizada
Para Andressa, la esencia de la enfermería, el cuidado humanizado y la empatía, son valores fundamentales que busca traer a la estética. Cree que cada persona debe ser tratada con un cuidado personalizado. Su formación en enfermería asistencial le dio habilidades esenciales, como la capacidad de escuchar y comprender las necesidades de sus pacientes, habilidades que considera cruciales para promover un enfoque de estética que no solo mejore la apariencia, sino que también promueva el bienestar mental y emocional.
“Cualquier profesional de la salud tiene que tener humanización, y voy a llevar eso a la estética. Mi paciente, necesito que se sienta acogida, quiero ver su queja, escucharla para poder conducirla al mejor tratamiento. Digo que la estética toca incluso la salud mental del paciente. Es importante estar preparada para cubrir todas esas expectativas”.
Rafael Alves
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.