Todos sabemos que la pandemia impactó la vida de millones de personas. Pero la forma en que cada uno encontró para hacer cambios frente a las dificultades que surgieron, y que crecieron por cuenta de este período de nuevas reglas, es lo que hace única a cada historia, y una de ellas es la de la enfermera esteta Gisele Gomes Giampietro.
Graduada hace 17 años, la Dra. Gisele trabajó mucho tiempo en el área hospitalaria y estaba en atención primaria cuando la infección por el SARS-CoV-2 azotó al mundo. “Mi punto de partida para el cambio fue cuando llegué a la escuela a dejar a mi hija y la maestra me dijo que al día siguiente ya no iban a abrir, si yo no tenía con quién dejarla. Mi esposo también es enfermero, y fue ahí donde tuvimos que replantear las prioridades”, explica Gisele.
Y aun durante ese largo período de incertidumbre que llegó junto con el avance de la pandemia, la Dra. Gisele decidió que volvería a estudiar y se especializaría en enfermería estética.
“Estaba pensando en esperar a que terminara la pandemia para empezar el posgrado en estética, pero decidí que ya no podía perder más tiempo. Al fin y al cabo, el modelo de enseñanza híbrida me favoreció mucho. Hice todas las clases online y, cuando la situación estuviera mejor, sabía que haría las prácticas, que fue lo que terminó ocurriendo”, explica Gisele.
La enfermera esteta concluye su anhelada especialización en octubre y ya dedica medio día a la atención de sus clientas. Ella y su esposo mantienen el espacio Zhenqi Shiatsu Massagem e Estética, ubicado en Guarulhos – SP.
“Todavía trabajo como funcionaria pública, medio tiempo, y por la tarde logro ir a la clínica a atender, dentro de lo que ya es posible hacer”, explica.
Las ganas de ser enfermera esteta y cuidar a las personas de otra forma
“Es posible promover la salud de muchas formas, una de ellas es cuidar el bienestar de las personas”.
Para la enfermera esteta Gisele, este cambio de mentalidad respecto al concepto de salud llegó cuando empezó a atender en la atención básica.
“En la enfermería hospitalaria se trabaja mucho con la enfermedad, y cuando pasé a la atención básica me di cuenta de que existen muchas formas de promover la salud que no son las medicamentosas. Fue ahí cuando percibí que trabajar sin estar al lado de la enfermedad podía ser más ligero”, explica.
El período que atravesó el mundo llevó a la Dra. Gisele a reflexionar sobre lo que quería dejarle a su hija
“Este último año que viví me trajo mucha reflexión sobre lo que somos y lo que queremos dejar. Tengo una hija de 11 años, vivía estresada en mi trabajo y hoy ni se compara con la atención que brindo a pacientes enfocadas en la estética; el clima es completamente diferente, es otra energía la que circula en el ambiente”, resalta.
Para el futuro, prevé invertir aún más en la atención de la clínica junto con su esposo y poder dedicarse exclusivamente a la estética en breve. “Ahora puedo organizar mejor mi tiempo, dedicarme a mi hija, a mi familia, a mi casa; me realicé como enfermera, pero ahora también siento que tengo un propósito en la enfermería estética”, termina.
Casos de Éxito>Enfermería EstéticaMariana Lucera
Equipo de contenido de NEPUGA — Núcleo de Especializações Ana Carolina Puga.